“Ordenar la casa es ordenar Morelos" es el eslogan que se estrella contra la Fiscalía morelense
Por Gustavo Dorantes Esquivel.
El lema “Ordenar la casa”, con el que la Gobernadora de Morelos pretende simbolizar un combate frontal contra la corrupción, se convierte en un espejismo cuando se observa lo que ocurre dentro de la Fiscalía General del Estado.
Allí, la consigna se diluye entre privilegios, nepotismo y omisiones que perpetúan la impunidad.
La permanencia de Norma Toledo Camacho en posiciones de poder, pese a estar jubilada con una de las llamadas pensiones doradas, es el ejemplo más claro de cómo el discurso oficial que se contradice en la práctica.
Su influencia no solo se mantiene, sino que se expande a través de familiares y allegados incrustados en la institución, bajo la bandera del nepotismo y la arrogancia de ser “parientes de la Fiscal Toledo”.
Mientras se habla de limpiar las instituciones, en la Fiscalía se tolera que personal bajo su dirección incumpla funciones, maltrate a visitantes y deje en el vacío a las víctimas.
Toledo Camacho, protege a esos servidores públicos y justifica sus actos con el pretexto de obedecer instrucciones del Fiscal General Fernando Blumenkrón, convirtiendo la institución en un feudo personal.
El espacio que debería ser un bastión de apoyo y acompañamiento se ha transformado en un símbolo del desorden.
Ministerios Públicos bajo su mando ofrecen asesorías deficientes, omiten impulsar investigaciones y perpetúan la desprotección de las mujeres.
El centro de justicia para las mujeres, en lugar de ser un aliado de las víctimas, se ha convertido en un refugio de omisiones.
En Morelos, “Ordenar la casa” se reduce a un lema vacío, una jubilada con pensión dorada sigue mandando, familiares ocupan puestos clave y las víctimas continúan sin justicia.

