junio 04, 2026
Fernando Blumenkron
El circo de la comparecencia del Fiscal General de Morelos:
Por Gustavo Dorantes Esquivel
Un circo político que deja a la justicia en entredicho.
El pasado 27 de mayo de 2026, la comparecencia del Fiscal General del Estado de Morelos, Fernando Blumenkron Escobar, ante el Congreso local, se convirtió en un espectáculo vacío que dejó más dudas que certezas.
Lo que debía ser un ejercicio de rendición de cuentas terminó siendo un intercambio de evasivas y discursos tibios, tanto por parte del fiscal como de los legisladores.
La diputada Luz Dari Quevedo Maldonado, puso sobre la mesa un tema de enorme trascendencia "la investigación abierta desde octubre de 2024 contra el exgobernador y actual diputado federal Cuauhtémoc Blanco Bravo, acusado de violación en grado de tentativa".
Quevedo subrayó que no se trata únicamente de un expediente, sino de la confianza de las mujeres en las instituciones de justicia.
Recordó que la decisión de desechar la solicitud de desafuero por supuestas deficiencias en la integración de la carpeta generó una profunda preocupación social, la percepción de que el poder político puede convertirse en un escudo frente a la ley.
La diputada fue clara "detrás del caso existe una víctima que ha denunciado amenazas y el retiro de medidas de protección, lo que agrava la sensación de desamparo institucional".
Ante estos cuestionamientos, el fiscal Blumenkron respondió con un discurso errático y evasivo, y se limitó a recordar que la solicitud de desafuero se presentó en enero de 2025 y que la investigación “sigue desahogando actos sustanciales”, sin embargo, nunca precisó cuáles son las diligencias pendientes ni si existe la intención de presentar una nueva solicitud de procedencia con una carpeta debidamente integrada.
El fiscal aseguró que “no hay privilegios para nadie” y que la víctima ha sido escuchada, pero omitió comprometerse con plazos, acciones concretas o garantías de independencia frente al poder político.
Su discurso, más cercano a la retórica burocrática que a la rendición de cuentas, dejó en evidencia la falta de liderazgo en la institución.
La actuación del Congreso, representado en esta comparecencia por la diputada Quevedo, tampoco estuvo a la altura de la gravedad del caso, aunque las preguntas fueron pertinentes, el seguimiento fue débil y permitió que el fiscal se escudara en generalidades.
El resultado fue un diálogo que funcionó más como distractor que como mecanismo de control político.
El trasfondo no puede ignorarse, Morelos es uno de los Estados más violentos del país, con casos recientes como el de Paula N., que evidencian la vulnerabilidad de las mujeres frente a delitos graves.
En este escenario, la comparecencia del Fiscal debió ser un espacio para exigir respuestas claras y compromisos firmes, no un acto protocolario vacío.
La comparecencia del 27 de mayo, confirma lo que la sociedad morelense percibe desde hace tiempo, una Fiscalía sin rumbo y un Congreso complaciente, incapaces de responder a la exigencia social de justicia.
El caso de Cuauhtémoc Blanco Bravo se mantiene congelado, mientras la víctima enfrenta miedo y desprotección.
El mensaje que queda es devastador, en Morelos, la justicia parece supeditada al cálculo político, y las instituciones encargadas de garantizarla se limitan a dar “atole con el dedo” a la ciudadanía.

